El tiempo fuera es una estrategia psicológica muy utilizada con niños de todas las edades que busca eliminar una conducta inadecuada como podría ser pegar, gritar, insultar, etc.
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Si es necesario castigar a un niño en edad escolar, en muchos casos es útil esta técnica. Consiste en apartar al niño a un sitio tranquilo y aburrido, por ejemplo, un pasillo o su habitación, pero sin que esté aislado y asegurarse de que permanezca ahí, sentado en una silla (o de pie si no es posible que se siente).
El objetivo es que el niño permanezca callado para que se tranquilice y reflexione sobre su conducta inadecuada.
Para aplicar el tiempo fuera correctamente, hace falta seguir algunos consejos:
Antes de enviarlo a tiempo fuera:
  • Hablar con el niño y explicarle que cada vez que lleve a cabo la conducta inapropiada que se quiera eliminar, se enviará a tiempo fuera sin poder negociarlo. O bien,
  • Si realiza otra conducta inapropiada que no esté hablada anteriormente, se le avisará con enviarlo a tiempo fuera para darle una oportunidad de parar, si no lo hace se enviará a tiempo fuera inmediatamente.
  • Escoger un lugar tranquilo y sin estímulos a su alrededor como el lugar de tiempo fuera.
  • Se le explicará dónde, cuánto tiempo y exactamente en qué circunstancias tendrá que cumplir el tiempo fuera.
  • Se recomienda que el niño permanezca en tiempo fuera, tantos minutos (cronometrados) como años cumplidos, hasta un máximo de diez minutos.
Durante el tiempo fuera:
  • Debe estar sentado y callado para empezar a contar el tiempo.
  • El adulto no podrá negociar con el niño el tiempo fuera, una vez que se le ha dicho que se enviará se ha de cumplir.
  • Intentar no hacer caso de llantos y gritos. Repetir la orden con firmeza y asegurarse de que se cumpla.
Al finalizar el tiempo fuera:
  • El niño dirá porqué se le ha castigado y pedirá disculpas.
  • Expresarle que ha cumplido y obedecido muy bien el "tiempo fuera" y que se le perdona.
  • Es importante que el adulto perdone realmente el comportamiento inadecuado y no intente dar sermones al niño. Ya ha cumplido el castigo.
  • Levantar al niño del tiempo fuera y hacer otra cosa.
El tiempo fuera es una consecuencia que saca al niño de una situación problemática aplicable en cualquier contexto.
Si se aplica inmediatamente, puede enseñar al niño a predecir qué comportamientos resultarán en consecuencias negativas, y aprenderá a obedecer antes del "tiempo fuera", cuando se le avise. Por esta razón es importante la constancia.
Para evitar estar siempre riñendo, es conveniente prestar atención positiva al niño cuando hace conductas apropiadas y elogiarlo.

  • Los beneficios del tiempo fuera
Esta técnica ayuda a que el niño tenga control. Los niños pequeños están aprendiendo a expresar sus emociones con palabras en lugar de hacerlo con sus cuerpos. Por lo tanto, cuando ellos se emocionan, se vuelven ansiosos, se enojan o están temerosos, es difícil para ellos controlarse a sí mismos.

Los tiempos fuera les proporcionan una oportunidad para crear una conexión entre el comportamiento y la consecuencia negativa.

Finalmente, el tiempo fuera no es sólo para niños; también puede ser un mérito excepcional para los padres. El tiempo fuera permite que el padre se relaje, se calme y piense racionalmente. Es ideal que un padre no discipline cuando ellos estén frustrados o enojados. Pero tanto como niños, los adultos con frecuencia batallan para controlar sus emociones. Un descanso en la interacción le da al padre la oportunidad de tener control y manejar prudentemente la situación.
  • ¿Cuándo es inefectivo el tiempo fuera?
Como con cualquier método, el tiempo fuera pierde su efectividad cuando se usa demasiado. Uselo cuidadosa y consideradamente.

  • Situaciones que podrían representar más dificultad

misbehave-450x300.jpgA veces, se presentan situaciones que no son fáciles de manejar.
  1. El niño se niega a ir al área de tiempo fuera: Llévelo físicamente. Esto lo puede hacer de una forma controlada pero firme. Explique con calma al niño a dónde va y por qué. Si se presenta como una opción, probablemente el niño optará por continuar con su comportamiento y se dará cuenta rápidamente que tiene el control sobre el padre.

El niño no quiere quedarse en el área de tiempo fuera: El área que ha elegido podría ser demasiado amplia. Por ejemplo, una silla es mejor que un sofá; una esquina es mejor que una habitación. Quedarse atrás, pero cerca del niño podría ayudar a desanimar la libertad de moverse.

El niño está tratando de llamar la atención mientras está en el área de tiempo fuera: Aléjese para que usted esté menos distraído. Cuando se acabe el periodo de tiempo fuera, dele toda la atención a su hijo.

  • ¿Qué pasa si continúa el comportamiento?
Algunos niños podrían repetir el mismo comportamiento poco después de pasar la experiencia del tiempo fuera. En este caso, pregunte al niño si recuerda qué pasó la última vez que se comportó de esa manera. Si no lo recuerda, haga que lo recuerde, después lleve a cabo la rutina del tiempo fuera. De nuevo, evalúe por qué la técnica podría no haber sido efectiva y después modifíquela adecuadamente. Si el comportamiento continúa, vea más de cerca lo que puede estar causando el comportamiento.

Es importante recordar que los comportamientos que observamos en los niños son manifestaciones explícitas de sus pensamientos internos. Por lo tanto, como un padre usted debe preocuparse por lo que se puede observar, así como por lo que no lo puede ver. ¿Qué provocó el comportamiento que ocasionó el tiempo fuera? Algunas veces, algo tan simple como cambiar de ambiente, estar seguro de que están cubiertas las necesidades del niño o comunicar las expectativas apropiadas, pueden prevenir que vuelva a suceder el mismo comportamiento.

Al final, incorporar tiempo fuera, así como otras técnicas de disciplina positiva, ayuda a los niños a construir comportamientos positivos, permitiéndoles volverse independientes y auto-disciplinados.